25 de abril de 2013

Sólo somos… el buen negocio de otros

Durante las recientes reuniones del Banco Mundial y del Fondo Monetario Internacional, le explicaba a algunos representantes de la sociedad civil lo imposible de lograr una verdadera democracia, en un país donde más del 97 por ciento de todas sus exportaciones ingresan directamente a las arcas del Estado. 
En eso, una señora de nombre Nakibuuka Maxensia Takirambule, miembro de una organización no gubernamental de Uganda del sector salud comentó: "Señor, sé exactamente a lo que usted se refiere, nosotros tampoco somos una nación, nosotros también sólo somos el buen negocio de otros". 
¡Qué descripción! ¡Cómo dolió oírla! ¡Claro que tiene razón! Nosotros los ciudadanos no tenemos nada que ver con esa Venezuela Sociedad de Responsabilidad Nula, esa de los enchufados de turno, excepto por el hecho de ser los grandes idiotas de la partida que les permitimos quedarse con nuestras resultas petroleras. 
Y nosotros, los ciudadanos, como si fuésemos unos molestos intrusos, si se los pedimos bonito, como ellos los dueños exigen que se los pidamos, más bien estamos supuestos a agradecerles, infinitamente, que nos dejen pasar la noche dentro de su buen negocio, y el que de vez en cuando nos lancen unas sobras de dividendos... por ejemplo gasolina regalada (ahora importada).

7 de marzo de 2013

¿Qué Fe de Vida pedirle a Venezuela?

Nuestro país, para muchos fines prácticos, está muerto. Para levantar la esperanza de quienes la ruegan viva, y para combatir a los zombies-zamuros quienes solo quieren aprovechar su cadáver, Venezuela debe enviarnos una esperanzadora Fe de Vida. De lo contrario mejor enterrarla, rezando que lo tanto maravilloso que tiene logre florecer, sin malas-hierbas y culebras.
Cada quien es libre de indicar lo que desearía ver en tal Fe de Vida. He aquí algunas de mis esperanzas.
Antes que nada, que refleje haber profundamente comprendido la necesidad de más nunca permitir la acumulación de tanto poder económico en tan pocas manos, como lo que hoy ocurre con nuestras resultas petroleras.
Que en cuanto al petróleo aclare que los sembradores somos los ciudadanos y no los burócratas, y muchísimo menos solo quien ocupa la posición de presidente.
Que cada ciudadano tenga el derecho de recibir una cuota parte de sus resultas petroleras, y el honroso deber de pagar un porcentaje de éstas al fisco nacional, para así aclararle a sus gobernantes, que aquí los ciudadanos son sus jefes.
En materia de planificación económica, que reconozca que nuestro futuro depende de darle oportunidades a los que tienen la voluntad y la capacidad para aprovecharlas, creando valor añadido; esforzándose evitar que éstas caigan en manos de los aprovechadores, que solo consumen parasitariamente el valor que ya existe.
Ruego que indique la voluntad de asegurar que los meritos y los conocimientos reconocidos, no sean aquellos sustentados en destrezas para alabanzas bobaliconas, o en la simple pertenencia a unos círculos de admiración mutua.
Debe brotarle transparencia por todos lados. Por ejemplo, en la Junta Directiva de Pdvsa, deberá existir una sólida representación ciudadana elegida de manera democrática.
Debe restablecer la absoluta fe en la propiedad privada. Como una señal inicial de buena fe, debe aceptar devolver de inmediato a sus propietarios originales, todas aquellas tierras agrícolas que demostrativamente producen menos que antes… para luego, por supuesto, solventar todos los demás reclamos que se presenten.
Debe aclarar que no es por oposición a lo privado que Pdvsa se maneja como algo público, sino por cuanto abrirlo a lo privado, crea una peligrosa trecha por la cual futuros demagogos pueden transitar… y por cuanto en el mundo de hoy, por ejemplo con sus impuestos a la gasolina, la OPEC se hace necesaria, a menos que queramos venderle el petróleo al mundo a precio de costo marginal de extracción, sin asignarle valor adicional alguno.
En materia de justicia social deberá requerir que toda propuesta regulatoria dirigida a mejorar la situación de los pobres, contenga un análisis detallado sobre cuanto tal propuesta, en realidad, puede beneficiar más a los menos necesitados.
Debe establecer la férrea voluntad de asegurar la posesión real de toda nuestra Guayana, con el fin de ponerle un total y absoluto freno a su destrucción ambiental.
Para refundar la fe en la democracia, debe asegurar que el Consejo Supremo Electoral refleje variedad de opiniones y no uniformidad de obediencia, así como descartar las capta-huellas, por el solo hecho de emitir unas señales odiosas.
Debe querer a toda costa recuperar, para todos los venezolanos, las calles que hoy se encuentran en posesión de la delincuencia.
La Fe de Vida que yo quiero, establece el día del Petróleo, para que aprendamos a respetar y agradecer el recurso que la providencia nos ha legado.

28 de febrero de 2013

Con el petróleo al cuello


O la abundancia de resultas petroleras nos llega al cuello, y nosotros los ciudadanos venezolanos no valemos nada, por cuanto entonces nuestros gobernantes se sienten invenciblemente inteligentes, y solo nos necesitan para que votemos y legitimemos su poder; o la falta de resultas petroleras nos llega al cuello, y nosotros los ciudadanos venezolanos pasamos penurias para ver cómo nos las arreglamos para comer.
Y lo peor es que hoy ni siquiera sabemos si tenemos las resultas petroleras al cuello por cuanto sobran, o por cuanto faltan. La verdad es que en Los Próceres, celebrando fechas patrias, sería más interesante ver desfilar a un batallón de auditores petroleros uniformados, con computadoras en mano, que ver unos tanques de guerra que nadie sabe verdaderamente para qué sirven.
Digo esto por cuanto en 2001 fui invitado por el Instituto de Altos Estudios de la Defensa Nacional a exponer sobre cuánto de lo que el consumidor pagaba por la gasolina en las bombas en Europa, era capturado por los fiscos europeos, vía impuestos al consumo de gasolina, y lo cual impedía que una gran parte de su "valor mercado final", llegase a manos de quien por siempre sacrificaba ese recurso no renovable. Y por lo que, al menos en esa época, el IADEN estaba interesado en el tema petrolero desde la perspectiva de la defensa nacional.
Digo esto por cuanto en 1986 declaré a la prensa que no importaba lo bueno, lo capaz y lo meritorio que fuesen los profesionales de Pdvsa, si se les dejaba actuar solos y sin supervisión, tarde o temprano, pondrían la torta... eso es humano. Y por cuanto en junio 2002 escribí "Amigos, por meritorios que sean los meritócratas de Pdvsa, siempre serán  nuestros empleados, con sus propios intereses. Asimismo por buenos que sean los políticos de turno, tarde o temprano su interés se limitará a cuánto le puedan sacar a Pdvsa para el gasto público, para así ganar las próximas elecciones".
Y sostengo que quien como yo tiene un récord de cantarle públicamente unas cuantas verdades a la "vieja" Pdvsa, cuando reinaba, lo que jamás le oímos a sus actuales críticos hacer, tiene todo el derecho moral de espantarse con la roja Pdvsa.
Y digo todo esto por cuanto la verdad es que el estado de salud de Pdvsa que desconocemos, puede ser mucho peor que el estado de salud de ese enfermo cuya salud tiene al país tan ocupado o preocupado, y que igualmente desconocemos... y no tengo la menor duda sobre cual reporte médico debería interesarnos más.
Y digo todo esto por cuanto solo los militares estarían en capacidad de facilitar el levantamiento de un reporte médico íntegro de Pdvsa. Y, quién sabe, puede ser que justamente para eso que más se necesita el desfile de unos tanques.

Y digo todo esto por cuanto creo que a los militares también les interesa asegurar no tener que marchar en Los Próceres en uniformes fiados, lo cual no les debe sonar divertido.
Y digo todo esto por cuanto si bien el petróleo da para mucho, Pdvsa tendría que estar en óptimas condiciones para ayudar a aguantar por más tiempo al tan inepto actual equipo de gobierno actual, o para ayudar al próximo, por capaz que este sea, a simplemente sobrevivir, al de nuevo haberse tirado sobre la borda una gran oportunidad.
Y ante nada digo todo esto por cuanto quiero a mi país... y hay muchas razones por las cuales hoy llorar por él, así como por supuesto por sus pobres-pobres, así como por supuesto por sus pobres jóvenes con tan pocas esperanzas de futuros buenos empleos.

21 de febrero de 2013

Eliminemos los subsidios des-igualadores

Si hay un incendio sin duda que se causan daños cuando se busca apagarlo con agua… pero el origen real de los daños, sigue siendo el incendio. 
Lo mismo pasa con la reciente devaluación. Claro que causará daños, pero el origen real de tales daños, es un exceso de bolívares persiguiendo una insuficiente oferta de productos o servicios. 
Y ese exceso de bolívares resulta de la dupla de un desenfrenado y muy poco productivo gasto de gobierno, y la no absorción de los bolívares resultantes; hoy, antes que nada, por regalar la gasolina y por vender una gran cantidad de dólares por debajo de su precio equilibrio. 
Y todos esos bolívares excedentarios no absorbidos, simplemente se cuelan y produce inflación en otros lados de la economía, provocando los desequilibrios que obligan a devaluar. 
Para entender el proceso es importante diferenciar entre la inflación que resulta de ajustar los precios a unos costos nuevos, la cual es una inflación necesaria, por cuanto de no darse tales ajustes no habrá la posibilidad de lograr una suficiente oferta de productos o servicios, y la inflación que resulta de seguir inyectando bolívares excesivos sin absorberlos. 
Y en tal sentido la inflación de ajuste que provocara la devaluación, es una cosa muy distinta a la perversa inflación que habrá si el gobierno, cobrando más bolívares por los dólares, los vuelve a reinyectar, sin esponjas que los absorban. 
Y es mentira que si no hay dólares baratos, o gasolina regalada, son los pobres quienes más sufrirán. Lo que les llega a los pobres, por vía del excesivo gasto público, no compensa ni remotamente el hecho de que son los que menos se benefician de gasolina regalada o de dólares baratos; e igualmente a ellos la inflación se les cuela por muchas otras vías. 
Una oposición seria, plantearía vender la gasolina a su valor internacional, y los dólares al precio que un mercado libre indique, para luego ofrecer entregar ciertos recursos compensatorios a quienes más lo necesitan, puesto que es obvio que nuestro país tiene que ponerle un freno al exceso de bolívares disponibles, así como igualmente resulta obvio que el estado ya no puede seguir subsidiando a todos… y menos de una manera des-igualadora. 
Por supuesto, una oposición aún más seria, comenzaría por canalizar las resultas petroleras directamente a los ciudadanos, para luego cobrarle a estos los impuestos que los gobiernos deberán ganarse sobre la base de una buena gestión gubernamental. 
No me cabe la menor duda que el gobierno actual habrá de caerse por su falta de ineptitud y absoluta falta de seriedad, pero causa tristeza la ausencia de alternativas fundamentalmente distintas. 
A Venezuela no le resulta suficiente con gobiernos que sean más chéveres, y que tengan mejores economistas y mejores administradores. A Venezuela le hace falta lograr un profundo cambio en cómo administra esas riquezas naturales las cuales, justamente por ser tan “sabrosas”, resultan tan increíblemente difíciles de manejar. 
Recibo continuamente tristes e irresponsables comentarios del tipo “necesitamos que la gasolina siga barata puesto que es el único provecho que le sacamos a este país de mierda” Esas son frases que a la sociedad le toca sancionar, y jamás aplaudir.
En fin, un excesivo gasto público no productivo, la venta de dólares por debajo de su precio de equilibrio, y la gasolina regalada, conforma hoy el verdadero paquete económico que traiciona al país entero, y ante nada a nuestros pobres pobres.

El Universal

29 de enero de 2013

Venezuela… una tarea ciudadana

Recibí un correo electrónico que les deseo comentar. Decía: 
“Le sugiero estudiar con detenimiento eso de entregar a cada quien su parte de la renta petrolera. 
Presumo que Usted no conoce bien del comportamiento de la sociedad venezolana -la mayoría-, está integrada mayoritariamente por analfabetas funcionales, independientemente de que tengan Títulos de TSU o Universitarios. 
A la hora de elegir es una sociedad profundamente emocional, a ella engañan politiqueros... creándoles situaciones de dualidad objetiva. Todos y cada uno de los gobiernos que ha tenido Venezuela se han agotado en la demagogia y el populismo, acá no se desarrollo una burguesía nacional, lo que existe es parasitismo. 
Se cumple aquello de que cada pueblo tiene el gobierno que se merece, es doloroso admitirlo pero, debemos rendirnos ante las abrumadoras evidencias.” 
Y sinceramente no estoy seguro si entendí el mensaje. De un lado, al hablar de analfabetas funcionales y parasitismo el autor daría la impresión de no estar de acuerdo con que las resultas petroleras se entreguen a los ciudadanos, pero, por el otro lado, el mensaje de fondo, clama por un cambio radical que nos salve de los engaños tan abrumadoramente evidenciados. 
De nuevo les repito mi convencimiento de que la única manera de quitarle el parasitismo al venezolano y darle una posibilidad de alfabetizarse en materia económica es entregarle su dividendo petrolero con dos mensajes. 
El primero es de pagar un impuesto sobre tal ingreso, por cuanto considero que es un derecho humano de todo ciudadano pagarle una contribución al gobierno, así sea mínima, para así tener el derecho de exigirle a su gobierno… y además soy un fanático opositor al dividir una nación entre pagadores de impuestos y recibidores de favores. 
El segundo mensaje, el más importante, es que una vez pagado ese dividendo, no hay más que sacarle al petróleo así que a trabajar en lugar de mendigar gobiernos o chuparle las medias a los caciques de turno. 
Acabo de leer que desde marzo para distribuir las ayudas financieras regulares se ha distribuido en Sud-Africa más de 2,5 millones de tarjetas de debito para repartir ayudas financieras y que utilizan datos biométricos para ayudar a combatir el fraude. (El costo mensual por tarjeta, es de aproximadamente 2 dólares.) 
Los sudafricanos pueden utilizar sus tarjetas para pagar por bienes y comprobar sus saldos de las cuentas de forma gratuita en el punto de venta. Además, pueden contra un cargo retirar efectivo en cajeros automáticos y en tiendas participantes. 
Imagínense si todos los venezolanos recibiésemos nuestras resultas petroleras, netas del impuesto sobre la renta petrolera retenidas, de esa manera el primer día de cada mes. En tal caso le resultaría imposible a nuestros políticos gobernantes echarse tan odiosamente de estar haciéndonos favores con nuestras propias resultas, y los cual tiene a los venezolanos en un continuo estado de sumisión, cuan unos intelectualmente cuasi-castrados. 
Y los venezolanos que quieren recibir la gasolina regalada, que entonces se auto-engañen, y usen su tarjeta para pagarla a precios de mercado internacional.
El sacar a Venezuela adelante, no es tarea de gobiernos, es tarea ciudadana.

10 de enero de 2013

10 de Enero

En Venezuela el Estado recibe más del 97 por ciento del ingreso de todas las exportaciones del país, y por lo tanto su gestión está lejísimo de deberse a los impuestos pagados por los contribuyentes. En un país tal, más que un presidente, lo que hay es un cacique. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, ante nada prometería que durante mi administración haría todo lo posible para que el próximo a juramentarse, el próximo 10 de enero de turno, pueda hacerlo como un presidente consciente de que su gobierno, ante nada, se debe a las contribuciones pagadas por los ciudadanos, quienes son sus verdaderos mandatarios. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les indicaría que se acabó lo del Estado ser el único sembrador de nuestras resultas petroleras y que haré todo lo posible para permitirle a los ciudadanos venezolanos aprender a sembrarlas, sembrando cada quien toda o una parte de sus propias resultas. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, le prometería que cuando un presidente se juramente, el próximo 10 de enero de turno, éste conocerá exactamente sobre la situación económica del país. Mi gobierno administrará todo a la vista de todos, acabando con la insolencia y el irrespeto a los ciudadanos y al Congreso, que representa los fondenes, los controles cambiarios, los préstamos internacionales con cláusulas desconocidas y las demás marramuncias administrativas. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les prometería regresar lo más pronto posible para, ante el hemiciclo entero, describirles la realidad del país que he encontrado y anunciarles algunas de las muy duras medidas que todos ya sabemos tendrán que tomarse para evitar aún peores consecuencias. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, ya les anunciaría que el país, por la vía de la gasolina a precio regalado, le entrega a los compradores de gasolina un valor superior a lo gastado en todas las demás misiones juntas... y eso no solo es asqueroso desde la perspectiva de la justicia social, sino además una aberración total de las señales económicas necesarias para que los recursos se orienten eficientemente, para el bien de la economía. Y así que, esa gasolina regalada, pues ¡se acabó! Y si no les gusta, pues que vayan preparando el golpe que me van a dar, puesto que yo jamás he tenido un interés en ser un cacique de Venezuela, de aquellos más interesados en honrarse a sí mismo; sino solo en ayudar a que mi país pueda ser gobernado por un presidente interesado en honrar a todos los ciudadanos... votaron o no votaron por él. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les anunciaría que le pediría a una comisión que elija una fecha adecuada, para designar ésta formalmente como el Día Nacional del Petróleo. El hecho que no celebremos agradeciendo de lo que dependemos para generar los recursos que hoy nos permiten tanto el comer como el limpiarnos atrás, es una inmensa insolencia nacional. 
Este 10 de enero, de estar juramentándome como cacique de Venezuela, les anunciaría a los políticos y aprovechadores, los de la tribu quítate-tú-pa-ponerme-yo, y todos quienes temen perder su manguangua petrolera, que mi intención es justamente el de quitárselas, así que, de nuevo, si me van a dar un golpe, pues ¡dénmelo ya! 
Dios bendiga a nuestra Venezuela. Feliz 10 de enero 2013 y muchísimos mejores 10 de enero venideros.

6 de diciembre de 2012

La mentira como verdad

¿Acepta usted estas semillas en forma de resultas petroleras, para que usted aprenda a sembrarlas en favor suyo, de sus descendientes y de su país, o prefiere que las entreguemos al Estado? 
La verdad es que jamás se nos hizo la pregunta, ni siquiera por cortesía, pero nuestras resultas petroleras, algunas veces pocas y otras muchísimas, como las de la última década, fueron gastadas íntegramente por gobiernos y asambleas en épocas de Carlos Andrés Pérez, Luis Herrera, Jaime Lusinchi, Rafael Caldera y el cacique de turno... quedando el país además endeudado. 
¿En términos de nuestras posibilidades de haber logrado un desarrollo armonioso de la economía y de la democracia en nuestro país, desde 1974 hasta la fecha, qué calificación le darían, del 1 al 5, a las siguientes tres alternativas? 
1. Lo que pasó en Venezuela desde 1974 hasta la fecha. 
2. Que Pdvsa nunca hubiese sido nacionalizada y estatizada. 
3. Que desde 1974 las operaciones de Pdvsa no fueren gravadas por impuesto alguno, y todos sus dividendos hubiesen sido entregados a sus legítimos dueños, los ciudadanos venezolanos. 
No sé qué puntuación le daría yo a cada una de las alternativas. Aun la que he venido proponiendo por años, la tercera, no sacaría más de 4, puesto que un ingreso extraordinario no producido como el del petróleo, sin duda causa desajustes que resultan casi imposibles de dominar. 
Pero lo que sí es triste y vergonzoso, especialmente para mi generación profesional, esa que se inició en 1974, es el tener que contemplar, con basamento, la posibilidad de que Venezuela estuviese mejor de no haber nacionalizado el petróleo. No supimos manejar la riqueza petrolera, es más, la riqueza petrolera nos manejó a nosotros, y nos hizo mucho daño. 
Hoy en nuestro país es evidente que la mentira se ha instaurado como verdad, al ser financiada por nuestras resultas petroleras en manos del Estado. ¿Amigos no les provoca recuperar la verdad? 
Si cada elección presidencial incluyese una boleta donde el elector pudiese expresar qué porcentaje de sus resultas petroleras desearía entregar como impuesto al gobierno, 0, 20, 40, 60, 80 o 100% y luego se aplicase el promedio resultante, les aseguro que gobiernos y políticos nos tratarían a los ciudadanos, y a nuestras resultas, con mucho más respeto. 
Por los momentos, el día después de las elecciones, hasta la próxima campaña, para ellos sólo somos un gran estorbo, y eso en el mejor de los casos, y de esto solo somos responsables nosotros.

22 de noviembre de 2012

Igual María Corina sería comunista

Recientemente leí a la diputada María Corina Machado considerar absolutamente inconstitucional la pretensión de convertir al país en un estado comunal, e insistir en que "no vamos a participar, convalidar, ni legitimar ese plan comunista que es la gran estafa". 
Totalmente de acuerdo, pero, perdóname diputada, ya un país donde más del 97 por ciento de todos los ingresos por exportación le llegan directamente al Estado, es simplemente de facto una realidad comunista... y en un país así, de quedar María Corina elegida presidenta igualito, al ratito, quedaría rodeada de hordas sugiriéndola Santa y sabia... e igualito, al ratito, le gustaría aquello... e igualito, al ratito, se creería aquello... puesto que todos somos humanos. 
La idea de que los ciudadanos reciban directamente su dividendo petrolero, en efectivo, para sembrarlo como a ellos les parezca, a muchos venezolanos, o actualmente hasta a la mayoría de ellos, les parece que daría lugar a un degenerante rentismo. Pero, si un ciudadano vergonzosamente se contonea ante el cacique de turno, para gracias a su bondad y sabiduría recibir un regalito, del tipo gasolina, dólar Cadivi o bolívar Misión, entonces, a la mayoría de los venezolanos, eso les parece unos beneficios naturales y hasta bien merecidos. ¡Qué histórica pistolada la nuestra! 
Tenemos un país donde a cada rato algunos buscan el 51 por ciento del voto para acceder a los tesoros del Estado, y repartírselos, aún cuando de ya haber sido ese tesoro entregado a los ciudadanos, una propuesta de regresársela de nuevo al Estado, no contaría ni siquiera con el 1 por ciento de los votos. Aquí los auto-derrotados, o los auto-suicidados, somos los ciudadanos, por fofos y flojos... y, por si no se han dado cuenta... ¡Somos una mayoría total! 
Olvídense de ocurrencias como esa reforma constitucional Estado Comunal, la cual sólo nos cavaría más profundo en el hueco donde nos tienen. Sólo una repartición de las resultas petroleras, es lo que verdaderamente puede profundizar y darle carácter legal y real a la participación y al protagonismo del ciudadano. No nos olvidemos que el primer deber ciudadano, es cumplir con esa eterna tarea de buscar frenar la omnipotencia del Estado. 
Y si la diputada María Corina Machado de verdad quiere batallar el comunismo, le sugiero que se ponga a pelear en el frente correcto. Ella, desde su derecha es muy bienvenida a ello, como igual lo son todos los que desde el socialismo también detestan al comunismo. 
Amigos es hora de dejar tanta pelea en contra de algo, para iniciar una pelea a favor de algo. 
Yo entiendo que algunos de ustedes puedan preferir apostar su cuota parte de las resultas petroleras, a ver si de repente les toca un premio gordo, pero, en tal caso, les recomiendo cobrar sus reales e irse a jugar a Curazao o Las Vegas, por cuanto los dueños del casino-gobierno de aquí, se quedan con demasiado de sus apuestas. 
Y si es que prefieren la vía del compromiso, ahí está mi propuesta de la semana pasada "¿Uno pa' tí y uno pa' mí?". En un país donde con tanta consistencia se puede evidenciar el fracaso de nuestros gobiernos administrando nuestras resultas petroleras... ¿qué podemos perder arriesgando darles a los ciudadanos el 50 por ciento de éstas? ¡Nada! Tendríamos solo todas las de ganar.

15 de noviembre de 2012

Preguntémonoslo: ¿Uno pa tí y uno pa mí?

Nuestro registro electoral contiene unos 19 millones de venezolanos, por lo cual si un millón novecientos mil más un ciudadano así lo desean, se podría convocar a un referéndum con la siguiente pregunta: 
Actualmente las resultas petroleras netas que recibe el país son entregadas íntegramente al Estado, el cual, después de algunas triquiñuelas presupuestario-contables, las reparte de acuerdo a su interpretación del situado constitucional y de acuerdo a todas sus demás ocurrencias. 
En su lugar, para que los ciudadanos venezolanos así tengan una mejor oportunidad de aprender a sembrar el petróleo, de acuerdo a lo que recomendaba Arturo Uslar Pietri, se propone que por cada dólar proveniente de las resultas petroleras que se le entregue al Estado, se debe entregar un dólar a los ciudadanos venezolanos, a ser repartido entre todos ellos en partes iguales. ¿Sí o no? 
No tengo la menor idea en qué podría resultar aquello, pero seguro el día que tal solicitud contase con unas cuantas miles de firmas, por lo menos se iniciaría un debate que lleva más de doscientos años de retraso, por cuanto una independencia para solo quedar dependiendo, más bien parece un fraude mediático inventado por nuestros criollísimos quítate-tu-pa'-ponerme-yo. 
Supongamos también que alguien con una línea recta dividiera a Venezuela en dos pedazos de idéntico tamaño, Venezuela I y Venezuela II, y asignándole a cada uno la mitad de las resultas petroleras (y la mitad de la energía eléctrica del Caroní). Cada Venezuela contaría además con un mínimo de 700 kilómetros de costa (la cuarta parte). 
En Venezuela I, tal cual como hoy, el gobierno administraría las resultas petroleras mientras que, en Venezuela II, las resultas petroleras se entregarían íntegramente, en partes iguales a los ciudadanos, y su respectivo gobierno tendría que manejarse exclusivamente con los impuestos recaudados. ¿Qué creen que pasaría? ¿Ahora, en 20 años o en 100 años? 
¿A cuál de las dos Venezuela elegiría Usted pertenecer si no tiene vuelta atrás y usted no tiene descendientes? ¿A cuál de las dos Venezuela elegiría usted pertenecer si no tiene vuelta atrás y usted tiene descendientes? 
Si además cada una de las dos Venezuela debería, al dividirse, poseer exactamente el 50% de los venezolanos y la Venezuela que Usted prefiere ya se copó... ¿cuánto pagaría usted a otro por tomar su puesto? Por ejemplo, si usted prefiere quedarse en la Venezuela I, la de hoy, donde un Gran Cacique Distribuidor le administra sus resultas: ¿cuánto le pagaría usted a otro venezolano para que éste le entregue su derecho a Venezuela I y se vaya a vivir a Venezuela II? ¿Mucho o nada? 
Yo, como deseo ser un ciudadano respetado con derecho a protagonismo y participación real, y no tener que depender de los humores de un cacique, sin duda que me iría a la Venezuela II (con mi esposa por supuesto) y cualquier descendiente mío que se le ocurriese la idea de quedarse en Venezuela I, que se cuide de los coscorrones que le daría... por bruto, quedado y flojo. 
Por cierto, algunas de estas preguntas las hago por cuanto hace poco al oír unas opiniones sobre la división que existe en Estados Unidos, y la cual parece que día a día empeora, alguien preguntó algo parecido, relativo a qué pasaría si Estados Unidos se divide en dos, una mitad republicana-conservadora y una mitad demócrata-liberal. 
¿Qué es mejor: dos países separados, cada una internamente unido, o un solo país muy dividido?

25 de octubre de 2012

La inmoral distribución del petróleo

En Venezuela el impuesto sobre la renta petrolera del ciudadano es el 100 por ciento, y es retenido en el origen. 
Supongamos una familia adinerada venezolana, padre, madre, dos hijos y dos carros. 
Si esa familia toda hizo un viaje a Europa, y utilizó sus cupos Cadivi, tuvo acceso a unos 12 mil dólares a la tasa oficial, lo cual implicó un regalito oculto mínimo de unos 6 mil dólares en el año.
Si esa familia llenó el tanque de sus carros una vez por semana, también recibió durante ese año, en valor gasolina, otro regalito oculto por 4 mil dólares. 
¡10 mil dólares! ¿Cuánto recibe una familia de esas que no puede ni soñar con un carro, y mucho menos de viajar a Europa? ¿Así esté cobrando en todas las misiones? 
Somos un país de enfermos tan enfermos que quienes reciben los "regalitos ocultos" ni se dan cuenta, o no quieren darse cuenta o casi los consideran su derecho y, si se dan cuenta, no creen que eso les vaya a costar algo, en por ejemplo tener un país inmensamente inferior. 
La semana pasada un venezolano, supongo, calculó y comentó lo siguiente a mi "Viagra gratis...pa' todo el mundo", y en el cual otra vez pregonaba la repartición directa de las resultas petroleras a los ciudadanos: 
"3.000.000 barriles por día a $100 por 365 días son $109.500.000.000 y lo cual, entre 30 millones de habitantes, da $3.650 por habitante por año. Jamás había visto que piches $3.650 anuales dieran para tanta paja". 
$3.650 dólares anuales por habitante, $14.660 para esa familia que no puede ni soñar con un carro y mucho menos de viajar a Europa... ¿y eso lo considera como unos piches dólares y paja" 
O ese comentarista es un plutócrata mayor para quien tal monto es una insignificancia, o es uno de esos tantísimos venezolanos que prefieren jugarse sus $3.650 anuales a la posibilidad de que, con sus contactos y un poco de mano izquierda, logren extraerle muchísimo más al cacique. O, esperemos, que simplemente no entienda de cifras ¡Francamente! 
La mayoría de la oposición decidió que para la reciente elección, la opción demagogia contra demagogia, promesa contra promesa, era la alternativa que más podría facilitarles un triunfo que consideraban necesario; ante nada por cuanto el cacique actual y sus jefecillos aparte de ser ultra demagogos izquierdistas son además unos pésimos gobernantes. 
Pero, una vez derrotada esa opción, entre otros por cuanto la sola posesión de la chequera hace casi imbatible a quien ocupa el cacicato les pregunto: ¿cuánto tiempo necesitamos para que la oposición comience a transitar por la vía de empuñar las verdades en contra de la demagogia?
Lleven estas verdades, y la posibilidad de entregar las resultas petroleras a esas familias pobres, y verán cómo podemos cambiar las realidades políticas de nuestro país... así sea que se pierdan unos cuantos votos de adinerados beneficiados en el camino. 
PS. Vi un reciente video donde el cacique de turno regañaba. Cómo me he reído. "Esto es una orden"... le decía el cacique a sus jefecitos, preguntándose porque no eran capaces de obedecerle... igualito como yo me pregunto cómo mi nieta de un año no es capaz de obedecer mis estrictas órdenes, y más bien parece tirarme trompetillas. Oye cacique, bienvenido al club de los ilusos.

8 de marzo de 2012

¿PDVSA II?

Las resultas petroleras entregadas directamente a los ciudadanos, en efectivo, en la medida que las realidades macroeconómicas del país así lo permita, aceitarían la economía. Hoy las resultas petroleras, entregadas en su totalidad al gobierno, sólo ahogan a la economía, al mismo tiempo que hacen de nuestra democracia una pobre y burda ficción. 
Se dio la noticia que Pdvsa le vendería a la Citic de la China un porcentaje de Petropiar, una de las empresas que operan en la Faja del Orinoco. Nada nuevo y extraño. Pero también se corrió el rumor que la Citic colocaría una parte de esas acciones en la bolsa de Hong Kong, lo que implicaría que cualquiera podría comprarlas... inclusive alguien de algún "malévolo" imperio. 
Por cuanto pocos han escrito tanto sobre el petróleo en Venezuela sin tener absolutamente nada que ver con ese sector, excepto como ciudadano de un país petrolero, mi bandeja comenzó a llenarse con preguntas ¿será privatizada Pdvsa?, algunas nerviosas y otras esperanzadas. 
Para evitar la confusión recordemos el artículo 12 de nuestra Constitución: "Los yacimientos mineros y de hidrocarburos, cualquiera que sea su naturaleza, existentes en el territorio nacional, bajo el lecho del mar territorial, en la zona económica exclusiva y en la plataforma continental, pertenecen a la República, son bienes del dominio público y, por tanto, inalienables e imprescriptibles". 
En tal sentido, a menos que se reforme la Constitución, algo nada probable, Pdvsa tiene que ver con el negocio de extraer y comercializar el petróleo extraído y poco, o más bien nada, con el valor del petróleo no extraído. 
Pero además, supónganse que Pdvsa quiebre y deje un mono gigantesco... ¿creen ustedes que no podríamos entonces extraer un solo barril y venderlo y destinar esos fondos para importar la comida, la medicina y los espejitos que necesitamos hoy más que nunca? A menos que seamos invadidos por fuerzas extranjeras, o exista un cerrado bloqueo internacional que nos lo impida, por supuesto que podríamos hacer tal cosa. 
Es más, al ratico sería probable que tuviéramos nuestra Pdvsa II, si no necesariamente para extraer, por lo menos para comercializar nuestro petróleo extraído... por aquello de la OPEP. ¿Que se nos complicaría la vida? ¡Por supuesto! ¿A quién no se le complican los asuntos si una empresa como Pdvsa fuese decretada maula? Pero también las complicaciones pueden traer productividad... y hay que ver cómo a Pdvsa I eso hoy le hace falta. 
El valor de Pdvsa I, enrojada y endeudada, no debe actualmente ser gran cosa, así que de ese lado no podemos esperar unos altos ingresos. No obstante, gracias a Dios, nuestro petróleo bajo tierra sigue siendo, por los momentos, valioso y a salvo. 
Lo que sí debemos cuidar es que el valor de nuestro petróleo bajo tierra y mar, no se nos escape vía unos contratos de extracción innecesariamente onerosos. Las empresas extractoras podrían entonces ser vendidas a precios altos. No se olviden que creativos y sofisticados adelantadores de resultas petroleras para el Estado, siempre pululan buscándole las mil maneras para violar la intención de nuestra Constitución. 
No obstante, lo que más nos hace falta, es lograr poner a salvo de nuestros gobiernos nuestras resultas del petróleo extraído. Bertolt Brecht sostenía con razón: "Pobre aquél país que necesita de héroes". Igual estoy seguro que de conocer nuestra realidad él hubiese opinado: "Pobre aquél país que necesite de un sabiondo para sembrar su petróleo". 
Las resultas petroleras entregadas directamente a los ciudadanos, en efectivo, en la medida que las realidades macroeconómicas del país así lo permita, aceitarían la economía. Hoy las resultas petroleras, entregadas en su totalidad al gobierno, sólo ahogan a la economía, al mismo tiempo que hacen de nuestra democracia una pobre y burda ficción.

23 de febrero de 2012

¡Aristocracia roja-rojita temblad!

"Más nunca burgueses gobernarán Venezuela" oíamos al Luis XIV criollo del siglo XXI azuzar a su aristocracia roja-rojita. Con su L'état c'est moi, "El Estado soy yo", él es sin duda un claro representante del Estado absolutista. 
Y justamente de eso se trata. Estamos ante un conflicto abierto entre nosotros los burgos, quienes nos caracterizamos por no ser señores feudales ni siervos; y los aristócratas del petro-feudo con su subyugado campesinado. 
Como siempre, el que más sufre es el campesinado, ése que hoy incluye al campesinado urbano. Mientras más desee incorporarse a la burguesía exitosa más necesitan los señores feudales mantenerlo mísero y dependiente. 
Ahora bien cuando un burgués finalmente gana las elecciones presidenciales, como ocurrirá en Octubre, necesitamos se siga comportándose como un buen burgués. Hay que ver lo difícil que resulta eso. 
Cada vez que elegimos un presidente, más o menos burgués, éste, a cuenta de ese monstruoso error histórico de permitirle ponerle la mano a nuestras resultas petroleras, termina sintiéndose y actuando como un cacique dueño y señor de su feudo petrolero... un feudo que se diferencia de los tradicionales sólo en cuanto a que el poder no se deriva de lo que produce las tierras sino de lo que se extrae de ellas. 
Y el poder de ese Petro-Feudo es inmenso. La voz de la oposición burguesa generalmente se pierde en el ruido ensordecedor de las alabanzas de quienes con increíble desfachatez, se doblan en reverencias ante quienes puedan lanzarles algunos petro-dólares disfrazados de bolívares. 
Así que, para lograr una Venezuela repleta de burgueses, es indispensable acabar con el Petro-Feudo. Y eso sólo se logra asegurando que las resultas petroleras pasen primero por las manos de los ciudadanos antes de llegarle al Estado. Eso significa hacer de los ciudadanos los sembradores de las resultas petroleras y limitar al Estado a financiar sus actividades con parte de lo cosechado por los burgueses. 
Mientras logramos lo anterior busquemos por lo menos exponer a la burla social a quienes se desvivan en chuparle las medias al cacique de turno, por ejemplo con una lista de las 100 alabanzas más ridículas. Por supuesto que es de nuestro interés vital hacer lo mismo, desde temprano, con respecto a las alabanzas a quien se encuentre posicionado en cola de ser el próximo cacique. 
A tal fin necesitamos de un jurado compuesto por burgueses hasta los tuétanos, y de una metodología que nos permita escoger en el tsunami de alabanzas. No sólo se trata de la ridiculez de la alabanza, pero también de la importancia de quien la emite. Por ejemplo, un pequeño campesino necesitado de una medicina para su hijo enfermo, jamás debería estar en la lista, no importa lo sublimemente ridículo que pueda ser su alabanza, mientras que un profesor del IESA que diga estar seguro de la capacidad de un cacique y de su ministro de finanzas para manejar nuestras resultas petroleras, cuando éstas sean abundantes, podría fácilmente llegar a encabezarla. 
Al ser la burla social una de las armas más importantes en el arsenal de la burguesía pacífica, les invito alimentar con sus propuestas las listas de las alabanzas ridículas. Las armas que no se usan se oxidan. 
Y mientras: Con ustedes, los nobles de la aristocracia roja-rojita, por ahora, atrévanse a abrir el Registro Electoral al escrutinio de nosotros los burgueses. No sean tan cobardes, no mordemos. 
Un burgués.
Caracas, El Universal

12 de enero de 2012

Propongo… ¡El rentismo!

En la revista Debates IESA, de Enero 1998, publiqué un ensayo titulado “El Rentismo: Un modelo viable para Venezuela”. Ahí sugerí la posibilidad que, contrario a lo que es la costumbre nacional de hablar mal sobre el rentismo petrolero, visualizásemos la posibilidad de convertir a los venezolanos en unos buenos rentistas. 
Un modelo rentista no tiene nada que ver con una actitud facilista o de vagabundo. Todo lo contrario. Un modelo rentista obliga tanto al ahorro como a la formación de un sólido carácter que sepa asumir de forma responsable el manejo de la riqueza en pro de futuras generaciones. El buen rentista vive de las rentas y no se come el capital, o el petróleo. 
Y ese artículo fue antes de este gobierno y esta bonanza… ¿Cuanto no podría hoy haber en una cuenta de capitalización individual de cada ciudadano venezolano si las resultas petroleras no hubiesen sido entregadas al cacique de turno? La cifra, dependiendo de la capitalización lograda, sería, o como para llorar, o para matar. 
¿Y de que viviríamos? De lo que vive un país normal, de su trabajo, entre los cuales, en nuestro caso, estaría también el de cuidar los capitales. 
Cierto, si bien ser un país petrolero dificulta ser competitivo en otras actividades económicas que compiten internacionalmente, especialmente cuando los precios petroleros son altos, eso no lo hace imposible. Por ejemplo, en lugar de buscar producir copias baratas de artesanías típicas con las cuales competir, hay que buscar darle un alto valor agregado a tales artesanías… y ejemplos de ese valor añadido que puede traspasar la barrera de una sobrevalorización cambiaria, hay muchos en nuestro país… sólo que aún no suficientes. 
Pero el buscar valor agregado significa escalar en el desarrollo y no bajar al primitivismo. Y eso jamás lo lograremos si continuamos aceptando el “agarrar algo aun cuando sea fallo”, sin querer darnos cuenta que eso sólo nos condena a quedar fallos de por siempre. 
Yo espero del próximo presidente muchas cosas… mejor dicho, espero que haga muy pocas cosas, pero bien hechas. 
Entre lo que espero se encuentra por supuesto que desde el primer momento apoye que las leyes se cumplan de manera legal, y que haga de todo para colaborar en lograr una básica seguridad ciudadana… y sin lo cual estamos todos condenados a terminar cloacalizados. 
E igual espero una información absolutamente precisa sobre el valor real de las resultas petroleras que extraemos del subsuelo, día a día, y per cápita. El ocultamiento de tales cifras solo es el resultado de una componenda entre quienes tienen interés en evitar tener que dar una rendición de cuentas. 
E igual espero que el gobierno y el cacique de turno se dejen de subsidiar el consumo de los capitales y se dejen de decidir en que hemos de despilfarrar o agarrar fallo. ¡Ni un litro de gasolina regalada mas, y ni un dólar preferencial, a nadie y para nada! A quienes queden demasiados afectados habrá que, por supuesto, darles un ingreso compensatorio. Simplemente no podemos seguir siendo el país de la gasolina gratis o del Bazar Recadi o del Bazar Cadivi. Claro que quizás el cacique no podría lograrlo eso para el día de ponerse el plumaje… pero por lo menos debería intentarlo. 
Repito, lo ético es no ser unos malos rentistas y botar los capitales para así terminar teniendo que trabajar con sólo las uñas y nuestro sudor de frente. Lo ético y lógico es buscar ser buenos rentistas... jamás aceptando que se nos entregue algo fallo. 

5 de enero de 2012

El poblado que rehúsa ser país


Sin duda que las resultas petroleras nos han embrutecido como pueblo. Digo esto por cuanto cuando sugiero que tales resultas sean entregadas directamente a los ciudadanos, para que sean estos quienes las siembren, con frecuencia oigo barbaridades como... ¿y entonces con qué se construye y se limpian las calles? Obviamente, como pueblo, sufrimos de algún trastorno mental.

Y, el trastorno mental de un pueblo, es algo infinitamente más serio y dañino que el trastorno mental de un "Amado Líder", por poco o muy amado, o poco o muy líder que sea.

Por ejemplo, es como para acostar a todos los venezolanos sobre el sofá del psicólogo, para buscar entender cómo puedan creer que el país esté mejor por el hecho de que unos 500.000 barriles de petróleo se regale en gasolina u otros derivados, en el mercado doméstico. En una sociedad civilizada, un país, tamaña locura jamás estaría ocurriendo. En fin, parecemos ser solo un primitivo poblado que se rehúsa ser país.

Y nada más triste que ver un país desbarrancándose a cuenta de algo que si bien puede que no sea malévolo en su intención, sí lo es en cuanto a sus consecuencias, y una oposición política que dice poco o nada al respecto; y que principalmente compite en el terreno de ofrecer distintos rellenos de piñata, sin tampoco requerir de las contraprestaciones necesarias.

Todos los candidatos, se vanaglorian de estar recorriendo el país para enterarse de las necesidades del pueblo, y verle los ojos a sus electores. Eso no significa absolutamente nada, si en esos encuentros no se discute lo importante ni se dicen las verdades. Si estuviese yo en ese plan, no perdería un solo momento en explicarle a mis compatriotas que el regalar a los que consumen gasolina unos 40 millones de dólares diarios, más de lo que se gasta en todo el presupuesto de educación y salud, 8 veces el gasto en todas las misiones, es algo que nadie que quiere a su país debe permitir.

Igualmente no dejaría de repetirles, día tras día, a todos los electores venezolanos, especialmente a los que favorecen al gobierno de turno, que más de una década sin ajustes en los precios de la gasolina, evidencian un patriotismo fraudulento y un engaño del pueblo, de gigantescas e históricas proporciones.

Por supuesto, aun cuando sea una madre de puntas de iceberg, no sugiero que el precio de la gasolina, sea nuestro único problema. Ni mucho menos sugiero que se aumente el precio de la gasolina para aumentarle el poder a un gobierno excesivamente empoderado. ¡No! Por cuanto la construcción de un país no se hace con gobiernos sino con ciudadanos, necesitamos arrebatarles a nuestros gobernantes todas nuestras resultas petroleras.

Por lo que sí ruego, es que nos dejemos de ser un poblado y tratemos de ser un país de verdad, asumiendo nuestras responsabilidades y abandonando ese vivapepismo del cual frecuentemente nos orgullecemos, hasta públicamente, cuán inmaduros adolescentes, llenos de un acné que causa pena ajena.

Claro que necesitamos educación, pero... ¿dónde están todos los maestros que les enseñarán a nuestros hijos lo que se debe y lo que no se debe hacer en un país? Para comenzar ni siquiera nuestros candidatos, de lado y lado, parece que lo aprendieron. La libertad no es gratuita, hay que defenderla, y no solamente ante el enemigo. La solidaridad comienza con la solidaridad con el país.

22 de diciembre de 2011

Detestables “Amado Líder”

"Este país no merece gobernar a unos ciudadanos tan excepcionales". Ese comentario, según el Financial Times de Londres, se hizo en la web sobre los habitantes del pueblo chino de Wukan, quienes andan rebelándose contra unas corruptas autoridades locales comunistas. 
Transcribiendo lo anterior a lo nuestro podríamos decir: "estos ciudadanos tan excepcionales, no merecen que sus resultas petroleras sean dilapidadas por sus 'Amado Líder'". 
En Navidad, si usted le entrega cien bolívares a alguien para que le compre un regalo de Navidad y luego ese alguien, arrogantemente creyéndose un San Nicolás, se lo entrega con un "Feliz Navidad, mira el regalo que te compré"... ¿Qué diría usted? 
Y si además ese San Nicolás chimbo le entrega un regalo que no costo ni siquiera diez bolívares... ¿No debería usted sentirse estafado? 
Y si además ese San Nicolás chimbo le regala algo que no es de su gusto o ni siquiera de su talla, pero le niega a usted su derecho a reclamar... ¿No debería usted sentirse atropellado? 
Y si además ese San Nicolás chimbo se publicita en vallas por todo el país, hablando sobre los fabulosos regalos que con tanto amor fabricó en sus propios talleres, para poder entregárselos a usted... ¿No debería usted sentir rabia? 
Y si luego les dicen que la delegación de la compra de sus regalos en un San Nicolás, es una delegación por naturaleza irrevocable, y que por lo tanto la única manera de remediar todo, es eligiendo a otro San Nicolás, en la esperanza de que éste resulte menos chimbo... ¿No le debería entrar a usted algo así como unas ganas de mandarlos a todos ellos bien lejos... a lavarse el paltó? 
En la Misión en Amor Mayor, nuestros viejitos deben doblegarse en agradecimiento a nuestro "amado líder" de turno criollo. ¡Qué vergüenza! Saquen la cuenta de lo que desde hace años, podrían estar recibiendo estos viejitos mensualmente, a cuenta de sus propias participaciones en las resultas petroleras. Más le regala ese San Nicolás chimbo a quienes solo llenan su tanque de gasolina. 
"El Reporte del Grupo de Estudio de Irak", escrito por miembros de ambos partidos del congreso de Estados Unidos, mencionó en 2006: "hay propuestas de redistribuir una parte de las resultas petroleras directamente a la población sobre la base de un per cápita. Estas propuestas presentan el potencial de darle a todos los iraquíes un interés directo en el principal recurso natural de su país". Lamentablemente el reporte, de ahí en adelante, exageró algunas dificultades para lograr aquello... y finalmente nada se logró. 
Hoy cuando Estados Unidos se retiran "triunfalmente" de Irak, ese triunfo será pírrico, por cuanto no se hizo nada para evitar la acumulación exagerada de poder en manos de un futuro "Amado Líder", quien potencialmente podría llegar a ser uno hasta peor... por lo menos las proyecciones parecerían indicar que podría tener a su plena disposición muchas más resultas petroleras que Saddam Hussein. 
En el 2013, nuestra primera tarea como ciudadanos, no importa quien gane las elecciones, debe ser la de asegurarnos el derecho a poder elegir presidentes, y no tener que seguir eligiendo a unos detestables "amado líder". Los usurpadores de nuestras resultas petroleras, descendientes todos en línea directa de la corona española, son usurpadores, y sin que para ello importe el si usurpen bien, usurpen regular, o usurpen mal. ¡Feliz Navidad!

8 de diciembre de 2011

¿Presidente o chulo?

En una democracia normal, donde el gobierno trabaja y realiza obras con los recursos que le entregan los ciudadanos con sus pagos de impuestos, se elige presidente. 
En una democracia normal, donde el gobierno trabaja y realiza obras con los recursos que le entregan los ciudadanos con sus pagos de impuestos, los candidatos a presidente, debaten políticas públicas 
En una democracia anormal, como la de Venezuela, donde el gobierno controla más del 95 por ciento de las exportaciones del país, se elige un chulo, ni más ni menos. 
En una democracia anormal, como la de Venezuela, donde el gobierno trabaja, realiza obras, despilfarra y regala con nuestras resultas petroleras retenidas por el Estado, los candidatos a ser el próximo chulo, debaten la manera de repartir la piñata. 
Y una cosa es oír debates entre candidatos a presidente, y otra, algo muy distinto, es el oír debates entre candidatos a reemplazar el chulo de turno… por muchísimo más respetuosos, educados y en general tanto mejores que tales reemplazos nos pueda parecer. 
¿Les estoy faltando el respeto a ustedes los votantes? Antes de responder, consideren primero cuanto pueden estar faltándose el respeto ustedes mismos. Por supuesto que no es fácil aceptar la dura y cruel realidad de lo que les expongo, y todo ser humano posee una inmensa capacidad de auto-engaño, cuando lo necesita, pero recuerden que un presidente trabaja para los ciudadanos, mientras que un chulo doblega al ciudadano con artimañas, poder, malacrianzas y dinerillos. 
¿Sienten ustedes que están dadas las circunstancias para que en el 2012 con seguridad elijamos un presidente y no sólo un neo-chulo? Si no tengo alternativas, como ser racional, por supuesto que votaré por quien al final ustedes decidan es el chulo más sensato… pero cuánto desearía poder votar con ustedes por un candidato que pudiere ser un presidente. 
¿Urgencia? ¡Por supuesto! Si no comenzamos a ofrecer las opciones que permitan corregir la falla fundamental de nuestra pseudo-democracia, las posibilidades de obtener un triunfo electoral, con aquellos márgenes incuestionables que callan todo, son pocas. Y, sin unos márgenes electorales amplios, nuestras posibilidades de lograr una transición pacífica serán muy reducidas, a cuenta de esa piñata petrolera que, con su “dale-dale”, azuza a venezolanos contra venezolanos. 
PS. Después de cada artículo relativo a este tema, siempre recibo muchos correos electrónicos con preguntas sobre la OPEP y PDVSA… así que: 
Estoy 100 por ciento de acuerdo con la OPEP y nuestra posición debe siempre ser la de buscar fortalecerla por cuanto si no, el petróleo, como le ocurre a todos los demás recursos naturales que no tienen una OPEP que los defiendan, se valorizará al costo marginal de extracción, sin respetarle valor alguno por el hecho de ser un recurso natural no renovable. 
En consecuencia, también estoy 100 por ciento a favor de una PDVSA 100 por ciento del Estado, por cuanto eso hace nuestra permanencia en la OPEP más sólida y creíble… además que de ser PDVSA privada, eso podría exponer a sus accionistas a ser acusados por actividades ilegales de cartel. 
Por supuesto, ni el hecho que el Estado posea las acciones de PDVSA, ni el hecho que Venezuela permanezca en la OPEP, impiden para nada la entrega de las resultas petroleras a los ciudadanos venezolanos, para que sean estos quienes las aprendan a sembrar y, con sus cosechas, paguen los impuestos que consideren merecen ser entregadas… a un Presidente.

1 de diciembre de 2011

¿Una mejor continuidad, o una oposición?

Si en algún país desarrollado uno de esos empresarios multi-millardarios hubiere legado un dividendo mensual a cada uno de sus compatriotas... ¿llamaríamos a estos últimos mendigos?

Y si entonces un gobierno les anunciase a esos herederos que, por cuanto no saben administrar su dividendo, se los va a quitar a todos, ricos y pobres por igual,... ¿nos parecería bien?

Y si luego ese mismo gobierno usando los dividendos confiscados, favorece a algunos ciudadanos mucho más que a otros... ¿nos parecería bien?

Y si respondemos NO a las tres preguntas... ¿a cuenta de qué no protestamos la centralización de nuestras resultas petroleras... a cuenta de qué llamamos a quienes logran recuperar una partecita de su dividendo vía unas misiones unos mendigos... y a cuenta de qué nos negamos a calificar a quienes les toca una mayor tajada, vía por ejemplo la gasolina regalada o los dólares preferenciales capitalizados, como unos vulgares aprovechadores?

Por supuesto, e igualito a quienes se mercadean como "oposición", me opongo vehemente a la falta de respeto a la Ley que impera en Venezuela, a la falta de seguridad personal y a las tantas estupideces, odiosidades e inmoralidades cometidas por tantos de este gobierno.

No obstante, una "oposición" que ni siquiera debate la principal perversión en Venezuela, la centralización de sus resultas petroleras, y que convierte lo que nos legó la Providencia en un instrumento de opresión, no merece ser llamada "oposición", sino sólo otra alternativa de continuidad, así sea seguramente mucho mejor que lo actual.

Si estuviésemos ante la elección de elegir una mediocridad para sustituir a otra... mis propuestas difícilmente tendrían eco... pero después de los últimos desastres, ya se nos agotó el derecho moral de no hacer lo posible por corregir lo que nos impide ser una nación viable.

Si en los próximos debates los candidatos no tocan el tema del cómo los ubicados, o sea aquellos quienes se posicionan de una manera u otra para agarrar más de lo que le toca de las resultas petroleras, se aprovechan de manera vergonzosa de los desubicados, gobierno tras gobierno... se los echaré en cara, mientras pueda.

Posdata 1: Vimos una parte de nuestro oro retornar a Venezuela. ¡Qué bien! En Venezuela les será menos fácil desaparecerlo vía transferencia electrónica. Ahora solo nos falta esperar que quienes lo trajeron al país sean consecuentes y vuelvan a enterrar todo ese oro en las minas venezolanas.

La verdad es que mientras los ciudadanos venezolanos, los verdaderos propietarios del oro, no pueden darle un uso correcto, o por lo menos mientras no pueden ni siquiera estar aprendiendo sobre el cómo usarlo correctamente, nuestro oro jamás debería haber sido extraído. Qué tragedia, el que no podamos igualmente pedir el regreso físico a nuestra patria, de los cientos de millardos de barriles petroleros dilapidados.

Posdata 2: Para que la esperanzadora Ley de Costos y Precios Justos pueda cumplir sus objetivos debe ser complementada con dos leyes. La primera, la Ley del Bolívar Fuerte, la que le prohíbe a los funcionarios del Gobierno o del Banco Central, so pena de cárcel, facilitar cualquier acto que debilite el valor adquisitivo del bolívar... y la segunda, la Ley de Compras a Precios Justos, la que le prohíba a todo venezolano, so pena de cárcel, adquirir un bien pagando una cantidad de bolívares por encima de su "Precio Justo". Bendita economía sommerza... allá vamos.

24 de noviembre de 2011

¿Cambio de carcelero… o libertad?

Somos prisioneros de una cárcel, donde los presos elegimos un carcelero mayor, quien, como consecuencia de una prerrogativa monárquica heredada de España, tendrá el acceso al gabinete que contiene las armas que representan nuestras resultas petroleras... y para que luego, supuestamente, haga algo bueno con éstas. 
Aquellos presos que consideren que el carcelero de turno está haciendo un trabajo aceptable, o son tratados con cariñitos especiales, o simplemente le tienen pavor a cualquier cambio de carcelero, preferirán reelegirlo; mientras quienes consideran que el carcelero actual no sabe lo que hace, o detestan sus atropellos, o simplemente otro les parece mejor, van a querer uno nuevo. 
La tragedia es que ambos grupos han sido condicionados a ignorar que no existe una verdadera razón por la cual deben estar presos, o por la cual las resultas petroleras no les sean directamente entregadas a ellos, por lo que no son capaces de ver la opción de una Venezuela que no sea cárcel. 
Y lo anterior representa nuestra actual paradoja. Justamente en los momentos en que más se ha evidenciado la vital necesidad de acabar para siempre con nuestra prisión petrolera, es también cuando, más urgente se le hace a quienes más se oponen al carcelero, el lograr esa aspirinita que representa un cambio de carcelero. Por lo que hoy, cuando sigo pidiendo que derrumbemos la prisión, hay quienes que hasta me acusan de traidor, por no concentrarme en apoyar su comprensible pero tan limitada causa. 
¡Y qué difícil es librarse! La semana pasada, en respuesta a otro artículo sobre el tema, uno de los prisioneros comentó: "¿Hasta cuándo lo de repartir las ganancias petroleras? A sus lectores nos gustaría que no escribiera siempre acerca de lo mismo". Como notarán, a ese prisionero le resulta imposible entender que es a quienes, década tras década, sólo escriben sobre lo que el carcelero de turno debe hacer, o recomiendan a alguien para tal cargo, a quienes deberían acusar de escribir siempre sobre lo mismo... ¿O será que no quiere que lo incomode recordándole lo que debería hacer? 
Y estamos tan acostumbrados a ser prisioneros, y a vivir sometidos a ciertas normas, que por ejemplo nadie de los candidatos a carceleros ni siquiera se atreve a cuestionar la prebenda de la gasolina regalada, que se ofrece sólo a los prisioneros motorizados. 
La ineficiencia e injusticia en la asignación de recursos que significa la gasolina regalada es sin duda alguna uno de los principales síntomas de la infección que agobia a Venezuela... el pus que brota, y el hecho de que esto no sea ni siquiera un tema de discusión, evidencia tanto la falta de liderazgo como el encarcelamiento mental que sufre el venezolano. 
Por supuesto no tengo dudas que, llegada las elecciones del 2012, y de no haberse logrado adelantar el derrumbe de la prisión, tendré que votar por un nuevo carcelero mayor; al cual, sin duda, habré de considerar mejor que el actual, aun a sabiendas que el día siguiente tendré que enlistar a otros presos para la Gran Fuga. Lo más triste de ganar la oposición es el perder tanto de la oposición que sigue siendo tan necesaria. 
¿Por qué no buscamos la libertad? ¿Será que no tenemos el coraje para ver qué es lo que hay allá afuera? ¿Será por cuanto en la cárcel siempre podemos echarle la culpa a los carceleros? 
Compatriotas, cantada por prisioneros que prefieren quedarse en cadenas, lo del "Gloria al Bravo Pueblo que el yugo lanzó" hasta parece de mal gusto.

17 de noviembre de 2011

El presidente que yo quiero

El presidente que yo quiero, convocaría de inmediato a una licitación pública, abierta a empresas venezolanas, para asignarle la responsabilidad de repartir las resultas petroleras entre todos los venezolanos, a la que, cumpliendo con ciertos requisitos técnicos, nos ofrezca cobrar el menor porcentaje por sus servicios. 
Ese contrato incluiría cláusulas penales, como el tener que cancelar 1.000 veces al perjudicado cualquiera resultas que no ha sido debidamente repartida por culpa de la empresa; y el tener que cancelar 10.000 veces, al fondo de resultas, el valor de las resultas que por culpa de la empresa hayan sido entregadas indebidamente. El presidente y los miembros de la junta directiva de tal empresa, serían solidariamente responsables hasta por el 10 por ciento de las multas. 
Una vez establecido el sistema de reparto de resultas, el presidente que yo quiero, incrementaría el precio de la gasolina a su valor internacional, y repartiría de inmediato todo lo recaudado a los ciudadanos, para que ellos puedan hacer lo que más les convenga con esos ingresos, sin tener que estar obligados a consumir gasolina para poder participar en el reparto. 
El presidente que yo quiero, inicia de inmediato, mediante un amplio proceso de consultas, la formulación de una reforma constitucional que habrá de imponer estrictas limitaciones a los ingresos provenientes de las resultas petroleras que puedan ser usados por el Estado, y obligar a que cualquier desembolso de resultas que exceda esos niveles, deba ser repartido, en efectivo, directamente a la ciudadanía. La reforma propuesta debe ir a un referéndum. 
El presidente que yo quiero, está profundamente convencido que el futuro de Venezuela está en manos de su pueblo y que su mayor responsabilidad, al ser elegido, así como la de todos sus funcionarios es, antes que la de ayudar, la de no molestar. 
El presidente que yo quiero sabe que antes de lograr hacer de Venezuela el país más seguro del mundo, en materia de seguridad ciudadana y seguridad jurídica, no tiene derecho a inventar más nada. 
El presidente que yo quiero sabe que está recibiendo un país dividido y que su responsabilidad es la de unirla caminando habilidosamente sobre esa peligrosa cuerda floja, colgada entre la importancia de evitar la impunidad y la importancia de evitar alimentar los odios. 
El presidente que yo quiero no convoca a cadenas, limita sus actuaciones públicas y prohíbe las cuñas destinadas a promover la idea de que está haciendo un grandioso trabajo. 
El presidente que yo quiero le dice chao pescado a todo lo cubano, y sus similares, y que hoy tienen invadido nuestro país. 
El pueblo que yo quiero sabe que sentarse en un debate entre candidatos a caciques, esperando oír para luego creer en sus respectivos ofrecimientos de lo que van a inventar hacer con sus resultas petroleras... es la mejor manera de garantizarse un futuro, bastante peor que mediocre. 
Finalmente, a los candidatos amigos, permítame citar a H.L. Mencken de su libro "La crestomatía de Mencken", de 1929: "Lo más triste de la vida es la de un aspirante político en democracia. Su fracaso es ignominioso y su éxito es una vergüenza". 
Candidatos, adelante... buena suerte... pero sepan que, por lo menos éste articulista, hará lo que pueda para vigilarlos... ya que eso de rodillas en tierra y arrodillados se presta a demasiada confusiones, y ya hemos aprendido demasiado para andarnos con tonterías y alabanzas cursis.

10 de noviembre de 2011

Nosotros los primitivos

Peter Bernstein, en “Contra los Dioses: La Historia del Riesgo” (1998) sostuvo que la verdadera frontera entre la antigüedad y los tiempos modernos, se ubica a mediados del siglo XVII; época cuando se inicia el verdadero desarrollo de las estadísticas o matemáticas probabilísticas, con las cuales el hombre pasa de considerar todo como definido por los dioses, a creer que puede y debe administrar riesgos. 
De esa misma manera estoy seguro que la frontera entre una Venezuela primitiva y una Venezuela moderna se ubicará en ese momento en que la ciudadanía decida sembrar sus propias resultas petroleras, en lugar de bobamente esperar por lo que el cacique de turno haga con ellas. 
Y francamente, si pudiésemos vernos en una película colocando nuestras billonadas de resultas petroleras en una bóveda para luego, sobre la base de unas bufas promesas electorales, elegir a uno de nosotros como nuestro cacique, para que nos las devuelva, de la manera que a él le plazca, no hay duda que sería más fácil vernos las caras de primitivos idiotas que llevamos. 
La semana pasado asome la posibilidad que un tercer candidato, sobre la base de una muy breve agenda, tendría grandes posibilidades de ganar la presidencia en el 2012. La agenda incluiría el limitar estrictamente las resultas petroleras que puedan ir directamente al Estado, el maximizar las resultas entregadas directamente a los ciudadanos para que sean estos quienes la siembren, y el concentrar toda la atención del Estado en hacer de Venezuela uno de los países con mayor seguridad ciudadana… en el mundo. 
Por supuesto, y aún cuando la idea recibió apoyo, mucho más de lo que yo esperaba, no faltaron quienes, desde AMBOS extremos políticos, me tildaron de ser un mercenario divisionista… al servicio del malvado agente extranjero correspondiente. 
¿Divisionista yo? Dividir una mayoría tiene significado… dividir una posible mayoría tiene significado siempre que la división no sea reversible… y dividir una minoría no significa nada… muy especialmente si es para construir una mayoría perdurable. En estos delicados momentos, en Venezuela no se trata sólo de conseguir el indispensable 51%, se trata también de conseguir ese margen de votos tanto mayor al 1% que permita manejar un triunfo. 
Se necesita de visión país para entender que de no querer que nuestro país se hunda aún más en los tan destructivos pantanos del odio, la oposición, aún triunfando con un gran margen, debe formar un gobierno de coalición que incluya a grandes partes del oficialismo... lo que, adelantándome a algunos típicos comentarios automáticos que he de recibir, por supuesto que no significa impunidad. En el oficialismo también se observa deseo de castigar a sus “traidores” quienes desperdiciaron sus resultas. 
Además tanto el candidato único del oficialismo como los varios candidatos de la oposición en vía de ser el único, deben recordar que una cosa es quedar electo como quien puede abrir la puerta a un futuro mucho mejor y otra cosa muy distinta, es quedar electo por el sólo hecho de haber indicado la ubicación de una puerta de escape… donde el votante, tratando de evitar que el pánico se cierne sobre él, no tenga otra alternativa que buscarla. 
En fin, quien crea que con librar al país de la actual infección alcanza, no tiene la menor idea de la enfermedad que nos agobia. Amigos, se los ruego, dejémonos de ser tan pero tan primitivos.

3 de noviembre de 2011

El tercer candidato

Un oficialismo que lleva demasiado tiempo gobernando se agota, pero también se agota una oposición que lleva demasiado tiempo oponiéndose... y a muchas caras nuevas les pasó como a Penélope, envejecieron esperando. 
Entre los oficialistas desilusionados que votarían por otro candidato, siempre y cuando no sea de la oposición; o los oficialistas que votarían por otro candidato, por cuanto temen aún más que una fracción opuesta del caciquismo-sin-cacique se imponga; y la cantidad de votos por la oposición que están ahí, solo por cuanto no tienen otro instrumento con que sacar al cacique de turno, existe una clara mayoría como para lanzar y elegir a un tercer candidato. 
Y esa es la oportunidad de oro que tenemos los ciudadanos para proponer una verdadera revolución antipolitiquería... y no una de esas fallas alternativas de cambio que ante nada buscan sacar a otros, pa-ponerse a sí mismos.
Y no es que esté en contra de los políticos, en absoluto, son indispensables... pero es que estoy tanto más a favor de mí mismo y de los demás ciudadanos... y estoy convencido que si no logramos controlar a los políticos, con unas riendas cortas y entregándoles una billetera con resultas petroleras más bien pobres, pues elección tras elección, década tras década, siglo tras siglo... nos comerán vivos. 
¿Qué rompo la necesaria unidad? ¡No! La unidad necesaria, es ante nada la del país y falta casi un año para las elecciones... y el país no aguanta una encerrona entre dos polos opuestos... el país necesita por donde respirar. 
No sé quién podría ser ese tercer candidato, pero hay unos cuantos que pudiesen cumplir la función de ejecutar una agenda perfectamente identificada... como la siguiente: 
Hacer pasar absolutamente todas las resultas petroleras por un Fondo Nacional (FN), desde el cual solo se podrá traspasar al gobierno central, gobernaciones, y alcaldías, un monto anual que no exceda por ejemplo, el 4% del PIB, o el 15% de las exportaciones de la nación, o el 25% de los impuestos que por cualquier vía se esté recaudando de la ciudadanía. 
Tal FN sería manejado por personas elegidas por el voto popular y quienes, de considerar que el país tenga la suficiente capacidad de absorción para recibir más recursos, sin generar inflación, podrán hacer traspasos adicionales de resultas petroleras, pero en tal caso, exclusivamente mediante pagos en efectivo y por igual, a cada uno de los venezolanos. 
Ese FN será establecido como un fideicomiso a favor de los venezolanos, como personas privadas, y al cual los acreedores de la nación no tendrán acceso, para que los gobiernos no se apropien de las resultas vía las deuda. Mientras el FN guarde sus activos en el exterior, como cualquier banco central, en esencia representará una fuga democrática de capitales, o sea de todos. 
Mientras se implementa la profunda transformación política de la nación que lo anterior implica, al Estado le debe quedar prohibido asumir funciones nuevas, muy especialmente mientras no se haya solucionado el inmenso problema de la inseguridad ciudadana. 
Amigos. No nos interesa mantener a Venezuela a flote en la cloaca de las resultas petroleras centralizadas, solo para que no se ahogue, sino que, por el bien de todos, necesitamos sacar a Venezuela de esa cloaca, por siempre... antes que esto degenere aún mas y tengamos que vernos hasta con unos Gadafis criollos, trapeados de azul, rojo o amarillo.

27 de octubre de 2011

Mesmerizados

La imagen de un enfermo, lentamente acercándose, acongojado y adolorido, un altar, en una inmensa carpa, donde lo espera un predicador, para minutos después soltar las muletas y exclamar a gritos "¡Milagro!"... y bailarnos un joropo, es una imagen portentosa que casi siempre nos deja con una mayor o menor espina del ¿será? 
Habiendo cursado estudios en un colegio evangelista, y el cual me dejo inmejorables recuerdos, no dudo de la buena fe y la bondad de la mayoría de los predicadores, pero ellos también conocen que, entre ellos, también hay muchos quienes cuecen habas. 
Y no estuviese escribiendo sobre esto, si nuestra Venezuela no me recordase tanto a una de esas carpas donde predicadores profesionales venden ilusiones, en nuestro caso ofreciéndonos multiplicarnos nuestro petróleo para nuestro bien... y por supuesto despotricando contra el diablo que nos hace dudar de sus habilidades multiplicadoras. 
Y si algo causa tristeza, es ver a nuestros pobres desesperados, amarrándose a las ilusiones y promesas novelescas que un mediáticamente habilidoso Petrolista Mayor les ofrece, para no simplemente no caer al vacío... puesto que ya agotaron todas sus reservas de esperanzas. 
Y si algo causa tristeza, es ver a la inmensa mayoría de nuestra supuesta élite, incapaces de visualizar una Venezuela donde nuestras resultas petroleras no son centralizadas en manos de un cacique o de unos cuantos pocos caciquillos. 
Y triste también es ver una oposición, en carpas más pobres, dedicados a recoger los votos de los desilusionados, los cuales probablemente alcanzarán para lograr una mayoría, pero incapaces de crear su propia mayoría de ilusionados. 
Como multiplicadores, todos los Petrolistas son malos. Puede que si no hay demasiadas resultas petroleras, logren administrar la escasez con cierta racionalidad, pero, en abundancia, a quienes no somos aprovechadores de profesión, solo lograrán devolvernos migajitas. 
Y lo peor de todo es que todos, ricos y pobres, nos encontramos en una de esas carpas, anonadados e incapaces de salirnos del trance en que hemos caído, hipnotizados por algún malvado para creer que solo el cacique de turno es el señalado para administrar lo nuestro. Alguien podría decirnos con razón: "Ustedes mesmos han sido mesmerizados". 
¡Pues no! Sacúdete Venezuela. El que en Venezuela, las elecciones presidenciales, hace décadas se reduzcan a decidir a quién nombrar como cacique de turno para entregarle la chequera con nuestras resultas petroleras, es un acto de completa y total locura. Supongan por un segundo que las resultas petroleras estuviesen ya entregadas a los ciudadanos, para su siembra, y de repente se aparece un candidato sugiriendo que de llegar él a ser presidente, habría que entregarle todas esas resultas, por cuanto él sí sabe sembrar mejor... ¿qué harían los electores?.. ¿tirarle trompetillas? por supuesto... ¿y entonces en que andamos? 
Y me repugna oír a los candidatos desvelarse por hablar sobre la gran capacidad de los venezolanos, "con ellos sin duda lograremos hacer país", al mismo tiempo que ni siquiera se les ocurre confiarle a los venezolanos mismos la siembra de sus propias resultas petroleras... como implicando que todos fuésemos como una bellas misses Venezuela, bellísimas pero tontas e inútiles. ¡Falsos predicadores todos! Lo que soy yo, voto por que Juan Bimba pueda sembrar sus propias resultas petroleras... así sea solo para que Juan Bimba aprenda.

20 de octubre de 2011

Maldito monopolio

La exposición de motivos de la "Ley de Costos y Precios Justos" establece:
"Los abusos flagrantes del poder monopólico en muchos sectores de la economía han originado que la base de acumulación de capital se materialice en los elevados márgenes de ganancia que implica el alza constante de precios sin ninguna razón más que la explotación directa e indirecta del pueblo.
Sabido es que las asimetrías de los agentes en la dinámica económica han derivado en precios altos y en daños incalculables a la economía de los consumidores.
El poder monopólico o monopsónico y la cartelización, se han constituido en la política aplicada, por los empresarios, para dominar el mercado, siendo ellos quienes fijan los precios y condiciones comerciales, que no se corresponde a referentes internacionales, ni obedecen a una estructura de costos justificable".
Y eso lo dicen los abusadores más flagrantes de lo que sin duda alguna es uno de los poderes más monopólicos que existe en país alguno... el control de una chequera repleta de resultas petroleras.
Y eso lo dicen quienes han ejercido el mayor poder asimétrico y causando daños incalculables a la economía de los consumidores actuales y futuros.
Y eso de cartelización lo dicen quienes usan a la OPEP para valorizar un recurso agotable que si obedeciesen a una estructura de costos de lo que ellos denominan justificable no valdría lo que hoy vale.
Y eso lo dicen quienes mediante sus políticas cambiarias y fiscales fijan los precios básicos y las condiciones comerciales en correspondencia con sus referentes ocurrencias.
A sabiendas que este tipo de leyes intervencionistas no funcionan, para nada, sólo empeoran todo, pregunto: ¿Cuánto cinismo, arrogancia o simple brutalidad es necesaria para decretarlas? ¿Quieren acabar con monopolios, como todos queremos? Entonces comiencen por donde hay que comenzar, lo cual es introduciendo severas limitaciones constitucionales a la cantidad de recursos distintos al de impuestos pagados por los ciudadanos, que pueda recibir y usar un gobierno.
Lo triste es que tampoco la oposición parece tener interés en liquidar el maldito monopolio que nos ahoga como nación, al solo parecer querer ejercerlo para sus propias mejores y más finas ocurrencias.
Después de todo artículo en el cual propongo que se le entregue las resultas del petróleo a los ciudadanos, para que sean estos quienes las siembren, recibo cientos de mensajes que comienzan con un "totalmente de acuerdo" y terminan con un "pero".
Y los "peros" son casi siempre relacionados con la importancia de construir la infraestructura necesaria para el país, o con la de brindarles una óptima educación a los venezolanos. Por supuesto estoy de acuerdo con ello... "pero", siempre que estén dadas las condiciones para que esto pueda ser aprovechado por el ciudadano. Mientras la infraestructura mental del venezolano sea producto de un monopolio malvado y disfuncional... no habrá infraestructura o educación en Venezuela que sirva.
Y, como siempre, quienes más sufrirán, son los pobres, a quienes los caciques de turno más les quitan, sin que se den cuenta.
El ministro Jorge Giordani declaró: "El presupuesto anual del país debe desvincularse del precio del petróleo... tienen que ser los ingresos, o sea, el valor agregado interno que produzca y que pague los impuestos". De acuerdo ministro, entréguenos entonces, YA, nuestras resultas petroleras. ¿O será que el ministro propone quedarse tanto con las perlas como con los espejitos?

13 de octubre de 2011

Cerebros lavaditos

Permítame comenzar con un párrafo del libro "La crestomatía de Mencken", de Henry Louis "H. L." Mencken, un gran periodista y ensayista americano, 1880-1956: 
"Aun cuando condene a los políticos de ser pícaros, vagabundos, fraudes y sinvergüenzas, a veces sospecho que, como los demás, espero demasiado de ellos. Aunque soy de naturaleza desconfiada, con frecuencia me encuentro considerándolos capaces, diligentes, sinceros e incluso honestos. Claramente eso es un pedido demasiado grande, especialmente considerando la forma en que llegan a ocupar los cargos públicos. Rara vez, excepto por casos verdaderamente milagrosos, llegan ahí por méritos propios, al menos en la democracia. Normalmente son elegidos por razones diferentes, la principal de ellas es simplemente su poder para impresionar y encantar a los intelectualmente menos favorecidos". 
Imagínense si a lo anterior le añadimos el hecho que además esperamos que el candidato a cacique tenga a su disposición una inmensa chequera con resultas petroleras con la cual respaldar sus promesas. Ya quisiera yo ver cómo H.L. Mencken hubiese definido, en un país con resultas petroleras centralizadas, a los "intelectualmente menos favorecidos". De repente ese calificativo tendría que abarcar hasta a un Dr. Arturo Uslar Pietri... puesto que ni ése sobre-dotado intelectual, planteó la posibilidad de una Venezuela donde fuesen los ciudadanos mismos los que efectuasen la siembra del petróleo que él mismo sugería. 
El que después de décadas de despilfarro de nuestras resultas petroleras, no exista un mayor reclamo por parte de toda la sociedad, muy en especial por parte de los pobres, para que éstas resultas les sean entregadas directamente a ellos, tiene que deberse a que básicamente toda la sociedad venezolana, se ha sometido a una especie de autolavado de cerebro. 
Después de más de cien artículos sugiriendo la entrega al ciudadano de las resultas petroleras no puedo sino quedar asombrado por la pobreza de los argumentos que esgrimen quienes me replican y apoyan la tesis que éstas deben seguir siendo administradas directamente por el gobierno. Según ellos, el problema se reduce a conseguirse un suficientemente buen gobierno... algo que, como ustedes entenderán, requiere de una impresionable impresionabilidad para poder creer ser algo que se pueda lograr. 
La semana pasada, en un comentario publicado a mi artículo "A la sexta va la vencida" se me interrogaba: "¿cómo cree usted que vamos a hacer, por ejemplo, las obras públicas necesarias para la vida colectiva, tales como hospitales, autopistas, puentes, colegios y universidades? En verdad, ¿cree usted que esa es la vía de progreso para una nación?". 
¿Cómo se le responde a alguien que, aún cuando el mundo está lleno de países no petroleros con hospitales, autopistas, puentes, colegios y universidades, no puede imaginarse a Venezuela lográndolo, sin entregarle nuestras resultas petroleras al cacique de turno? 
A cada rato me sugieren que todo tiene arreglo, si sólo las resultas petroleras se invierten en educación... y me pregunto... ¿Educación para un ciudadano sembrador del petróleo o educación para un ciudadano que espera recibir las cosechas de la siembra pública del petróleo? La diferencia entre esas dos carreras profesionales no podría ser más grande. 
¿Cómo se recompone un cerebro lavado? Quizás recordándole a cada venezolano que no fueron las resultas petroleras del cacique de turno las que se malgastaron, sino las suyas propias.